¿qué es lo que realmente ocurre cuando me siento a escribir una canción? una cosa es segura: ciertamente no siempre termina en una canción. en muchas ocasiones me siento, juego un rato… y en cuanto aparece algo que me parece bonito, me invade una necesidad imposible de resistir de levantarme y hacer otra cosa.
he oído que a otros compositores les pasa lo mismo. es una sensación difícil de explicar, pero si tuviera que hacerlo, diría que escribir una canción es un acto de profunda síntesis interna y externa. uno entra en una especie de trance receptivo con su instrumento, y algo llega desde ese mundo sin forma, hecho de símbolos y sensaciones no verbales.
llegar a ese estado puede ser un verdadero desafío —mantenerlo, aún más. en distintas etapas del camino del artista, se accede a ese estado con distintos niveles de frecuencia y facilidad. la incapacidad de acceder se llama bloqueo creativo.
quizás esa urgencia de levantarse justo después de encontrar una idea es una forma de bloqueo —un miedo al fracaso, o a la vulnerabilidad que implica conectar con el lado más frágil e impredecible de uno mismo… o quizás no tenga nada que ver.
la famosa educadora musical nadia boulanger decía que la primera chispa divina de inspiración para una obra musical viene de un lugar más allá —del mundo inconsciente de las formas… y que el resto de la creación depende de la habilidad y el arte del músico. esa chispa puede ser tan solo unas pocas notas cuya combinación crea una atmósfera. puede ser un par de palabras significativas cuya imagen poética abre un mundo de ideas.
cada vez que me visita una chispa de inspiración, la grabo y la archivo. luego, en el momento del día que tengo reservado para componer, vuelvo a escuchar esos fragmentos recientes de inspiración. es ahí donde ocurre el trabajo artesanal. es ahí donde compongo con una mente musical más racional, más entrenada.
la mayoría de mis canciones han nacido así —con un par de excepciones que llegaron completas, como caídas del cielo. pero ésas son claramente la excepción: la mayoría hay que extraerlas con paciencia, trabajo y mucho esfuerzo.


Leave a comment