el desierto. vasto, árido, cegador, inhóspito, insoportablemente caluroso durante el día y frío por la noche. un lugar de privación física y sensorial extrema. sin ríos, sin árboles —los animales son raros, salvo los más resistentes y venenosos.
¿por qué las culturas antiguas y los relatos míticos enviaban a sus héroes al desierto? ejemplos famosos son moisés y los israelitas, jesús en el desierto de judea, alexander supertramp en hacia rutas salvajes, que buscaba alaska, incluso walter white en breaking bad… ¿qué tiene el desierto que nos llama?
en un momento de mi vida, mientras viajaba por méxico, decidí aventurarme hacia el norte —al estado de san luis potosí— para buscar el famoso cactus ancestral, el peyote. fui solo y lo recolecté yo mismo, hice un círculo de piedra y pasé una noche solo en el matorral salvaje —una historia larga y desafiante que puedo contar si a alguien le interesa. lo probé. [foto abajito]
el desierto es un estado de privación sensorial —una especie de paisaje onírico. dalí usó el desierto en muchas de sus pinturas famosas como telón de fondo para fantasías e ilusiones, muchas de las cuales representaban proyecciones distorsionadas del inconsciente.
el desierto es un lienzo en blanco que, en su escasez —en contraste con una ciudad que nos bombardea con información y estímulos— nos pone un espejo delante. con frecuencia nos enfrentamos a la sombra inconsciente, ese lado que solemos ocultar o reprimir. en el desierto no hay rutinas, ni egos, ni identidades. solo está el yo, reflejado.
el desierto no es una metáfora, es una herramienta. para quien quiera aprender algo de sí mismo lejos del ruido, o busque un espacio donde encontrarse de frente consigo.
mi experiencia en el desierto, solo con un fuego, peyote y una banda local de coyotes —me enfrentó a mi propia soledad. me di cuenta de que, sin darme cuenta, había acabado tan lejos de donde venía que ya nada me resultaba familiar. estaba aislado y solo. entendí que no duraría mucho ahí fuera, en el desierto. necesitaba personas, y no solo personas —necesitaba a mi gente. después de tanto tiempo vagando solo, supe que tenía que empezar a pensar en mi futuro y en cómo estar presente para quienes amo —en lugar de seguir perdido en el desierto.

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