escribí dust clouds hace aproximadamente un año. surgió mientras me encontraba en un proceso de reconfigurar mi vida y reconstruir mi sentido del yo. estaba empezando desde cero, desde los fundamentos: ¿quién soy?, ¿qué defiendo?, ¿qué significa todo esto?
“what is it that ties it all… brings together empty space…”
en el fondo de esta búsqueda estaba el deseo de enfrentar los cambios sísmicos que habían ocurrido en mi vida durante los últimos años: la mudanza a chile, la pandemia, la pérdida de mi padre, el nacimiento de mi hijo, el 7 de octubre, la soledad. todos estos hechos contribuyeron a una sensación de desorientación y a la necesidad de reconstruirme.
la manera en que lo hice fue a través de la música. creando con la guitarra una atmósfera donde pudiera sentir esa apertura necesaria para que la sanación ocurriera. surgió un motivo etéreo que, para mí, evocaba una sensación de espacio inmenso y de imprevisibilidad —entonces las palabras y la melodía comenzaron a llegar.
“i would say that the days are numbered…”
esta es una de las ideas centrales de la canción: que nuestras vidas son breves, que nuestros días están contados. así como las estrellas nacen de nubes de polvo y finalmente se apagan, nosotros hacemos exactamente lo mismo. brillamos en nuestros días más intensos, y luego, poco a poco, volvemos al polvo del que provenimos.
me da un gran consuelo imaginar que mi padre, que falleció en 2021, está en algún lugar del cielo nocturno, es parte de un panorama más amplio de la naturaleza y está dentro de mí como guía. creo que lo cercano e íntimo está más conectado con lo expansivo y cósmico de lo que quizás apreciamos. todo está conectado.
siempre he estado abierto a abrazar una amplia gama de narrativas cuando se trata de cuestiones existenciales. no adhiero exclusivamente a ninguna doctrina; creo que de todas las grandes culturas y escritores hay algo que aprender. no diría que esta canción es una búsqueda de una deidad, sino, algo que podemos percibir directamente – con un poquito de imaginacion. para mí, la idea de que todos venimos del mismo lugar y terminamos conectados en esa gran sopa de elementos del universo tiene una belleza desmesurada —mucho más grande que la de cualquier cielo o shangri-la imaginario.
el gran enigma – “the great conundrum” – esas preguntas inmensas que postergamos responder, ocupándonos con rutinas y preocupaciones cotidianas. pero eventualmente nos alcanzan…
la canción está compuesta con recursos musicales que contribuyen directamente a su sensación. la música está estrechamente unida a los temas. en primer lugar, la sección de los versos utiliza un compás más amplio y abierto que lo común. en lugar de contar el tiempo común de cuatro pulsos por compás, aquí el conteo es de cuatro más tres: siete pulsos en total. donde normalmente contaríamos en cuatros regulares, aquí falta un golpe en su segunda compás de cuatro. esto genera ambigüedad y circularidad —una ligera desorientación, como si fuera difícil encontrar el pulso principal o el “uno”.
“help me make sense of it all…”
el grito existencial hacia el cielo nocturno, pidiendo la ayuda y guía de mi padre, llega en el clímax de la canción. en ese punto, la pieza se eleva no solo temáticamente, sino también musicalmente, ya que hay una modulación que literalmente la eleva medio tono más arriba. la canción alcanza entonces su punto culminante en un nuevo mundo sonoro, donde la tensión se intensifica y la búsqueda pasa de ser interna a ser externa. el gran enigma – “the great conundrum” – las preguntas mayores se agrandan y se colocan justo frente a nosotros.
en resumen, en esta canción busco a mi padre en el cosmos. lo necesito, necesito su guía, lo extraño. al principio de la canción, mi padre es arrastrado como polvo en una tormenta de arena. lo busco en lo cotidiano: en el “empty armchair”, en el “love in absence, within subtlety”. y al final de la canción, alzamos el vuelo juntos hacia el éter, ambos lanzados al espacio.
“i will hold your hand… my old man, let’s fly away...”


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